Roberto Benigni, nos habla de El tigre y la nieve

El Tigre y la nieve

“La poesía es una forma de ideología”

Roberto Benigni (Arezzo, Toscana, Italia, 1952) cree en la fuerza subersiva del amor. No le parece un pensamiento blando o ingenuo. Más bien al contrario. El tigre y la nieve es la última película del director de La vida es bella. Y una vez más busca poesía en un entorno trágico, esta vez la guerra de Irak. “Sólo me interesan las personas vivas, libres y enamoradas”, afirma Benigni con la misma contundencia con la que añade: “la poesía es una forma de ideología”.

P. Usted nunca ha ocultado el ascendente de Chaplin en su cine. Y esta vez es imposible no pensar en una de sus obras maestras, Luces de la ciudad…

R. Evidentemente Luces de la ciudad está en esta historia. Y lo está porque Luces de la ciudad es una película brechtiana, profundamente política. Es la película más subversiva y valiente de Chaplin, mucho más que sus sátiras más militantes. Y lo es porque llega al extremo máximo del romanticismo sin miedo, nunca se ha llegado tan lejos sin caer en el ridículo. Chaplin habla de hombres totalmente libres. Y considero que mi personaje en esta película es un hombre totalmente libre, que no habla nunca de ideología porque la poesía es su forma de ideología. Sí, la verdad es que yo le tengo que dar las gracias a Chaplin como Chaplin se las tiene que dar a Cervantes.

P. Attilio, su personaje, es un poeta que decide ir a Bagdad cuando se entera de que su amada está moribunda tras el estallido de la guerra. Como en La vida es bella lleva la poesía y el amor en estado puro surgen en un entorno trágico.

R. La poesía nace de la tragedia, de las grandes tragedias. El humor moderno nace con El Quijote, que es una tragedia.

P. Pero sus comedias son abiertamente ingenuas, comedias blancas. ¿Le parecen posibles en un mundo como este?

R. Una comedia blanca. Bueno, es un punto de vista que me agrada, pero no creo que sean comedias blancas porque efectivamente no tienen sitio en este mundo. Yo creo que en la vida sólo tenemos dos emociones: reir y llorar. Son las únicas emociones eternas y nunca podrán morir. En esta comedia hay un elemento de mucha fuerza: el valor de ir más allá del horror. Mirarlo a la cara y no fingir que no existe. En 2003, cuando estalló la guerra de Irak yo pensé que todos los artistas escribirían obras sobre la guerra. Pero no fue así y me pareció sorprendente. Para mi se convirtió en un pensamiento obsesivo, todavía lo es. Y tuve que hacer esta película. Pura como la nieve y feroz como un tigre.

P. ¿Creen el cine puede cambiar el mundo?

R. (Nicoletta toma la palabra) Todo lo que da alegría, todo lo que ocupa nuestro tiempo puede cambiar el mundo. ¿Por qué no? Yo cambio de humor si veo una película que no me gusta. De hecho es una de las pocas cosas que puede cambiarme mucho el humor. En ese sentido cualquier artista tiene la capacidad de mover el mundo.

“Pero al hacer cine no podemos pensar que estamos cambiando el mundo”, interrumpe el actor. “cuando hago una película sólo pienso en el entretenimiento. Pero igual que un telescopio es la extensión de nuestra vista y una espada la de nuestro brazo, una película debe ser la extensión de nuestro pensamiento y de nuestra alma. El cine, como un libro o una obra de teatro, tiene la capacidad de descubrirnos sentimientos.

R. ¿Y cuál es la obligación de un artista?

P. La guerra nace en el corazón del hombre. No nace en los pozos de petróleo. Está en el alma del hombre y los artistas tienen la obligación de mirar en el corazón del hombre.

P. ¿No le interesa la cabeza del hombre, su pensamiento? ¿Le molestan los intelectuales?

R. Hay intelectuales que me interesan y otros que no. No me gustan los que son snob. A mi me gustan las personas vivas, libres y enamoradas.

P. ¿Cómo su poeta?

R. Un poeta del que no conocemos un solo verso. Su poesía es su vida. Y su aventura es depender del amor de otras personas.

P. Usted retrata a los soldados de estadounidenses de una forma bastante amable.

R. No creo que estén retratados de forma amable. Creo que el protagonista de la película les mira de forma gentil pero creo que el autor, el narrador, los mira con piedad. Con una caridad laica. Es la mirada piadosa que dirigimos a los peores.

P. Nicoletta es la actriz de su película y también la productora. ¿Hasta dónde comparten la responsabilidad del trabajo?

R. Yo no estudié para productora, soy actriz profesional y productora vocacional, pero tengo claras algunas cosas, como la calidad. Comparto con el director la responsabilidad de las decisiones estéticas. En esta película, por ejemplo, era importantísimo que la guerra fuera absolutamente creíble. Es un cuento, una fábula, y la historia solo podía funcionar si el entorno resultaba muy real.

Entre los próximos proyectos de Nicoletta Braschi y Roberto Benigni no hay, de momento, ninguna película. Ella, explica, ensaya junto a un grupo de actores jóvenes la versión italiana de El método Grönholm y él prepara una serie de actuaciones “al aire libre” en Florencia. “Son monólogos entorno a La divina comedia de Dante en la plaza de Santa Cruz. Me gusta hacerlos porque necesito el contacto directo con el público. Para mi sigue siendo fundamental no perderlo”.

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - El País. Madrid

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